Una novela

 

Dicen que en la ciudad de Pripyat vive gente. A veces aparece ropa tendida en alguna ventana o un huerto donde antes no había nada. Un equipo de periodistas alemanes filmó a un hombre en bicicleta: llegó pedaleando por una calle, tocó el timbre y después siguió su camino. Pripyat, muy cerca de la central de Chernóbil, fue evacuada tres días después del accidente, en abril de 1986. Desde entonces es una ciudad prohibida. Pero dicen que ahora allí vive gente.

 

"La novela de Javier Sebastián es una obra maestra"
Gregor Ziolkowski. Deutschland Radio Kultur. 12 de abril de 2012


"Una magnífica novela que aconsejo con entusiasmo a quien busque en la literatura actualidad, exigencia y excelencia". 
Santos Sanz Villanueva. El Mundo. 27 de mayo de 2011



http://www.heraldo.es/noticias/suplementos/artes_letras/escrito_una_novela_sobre_alegria_estar_vivo.html


Alexandre Guillaume, CRIIRAD et Solo East Travel

El señor Hurvatov y su mujer

El señor Hurvatov y su mujer - El ciclista de Chernóbil

De El ciclista de Chernóbil:

"Ante la cámara de la Focus WTV de Bélgica, el señor Hurvatov, restaurador de muebles viejos, se queja de que Liudmila, su mujer, quiere tener todo el día la luz encendida. Y eso no puede ser.
 

Ella protesta: Pues ponme una vela, por lo menos.

Entonces parecerás una muerta

Liudmila se cruza de brazos.

Ruslan Hurvatov, escucha bien lo que voy a decirte: Como me obligues a estar otra vez a oscuras, hablaré.

Pobre Liudmila, pero tú qué vas a hablar, si no sabes nada. Desde que murió, explica el señor Hurvatov mirando con tristeza a la cámara, siempre está con lo de la luz. Le he dicho mil veces que se acabó la energía eléctrica, pero ella como si no me oyera. Que cuando te mueres ya no hay energía eléctrica que valga".


 

Premio Cálamo al Libro del Año 2011



 

"Al terminar El ciclista de Chernóbil me daban ganas de repetir las palabras de Aldrin cuando pisó la Luna: Beautiful, beautiful. Magnificent desolation"
Rafael Reig. ABC Cultural. 9 de abril de 2011


Vasili Nesterenko (Krasny Kut, 1934 - Minsk, 2008)

Vasili Nesterenko (Krasny Kut, 1934 - Minsk, 2008) - El ciclista de Chernóbil

 

El físico nuclear bielorruso Vasili Nesterenko, protagonista de El ciclista de Chernóbil, fue uno de los encargados de las labores de extinción.

Durante los años 70 había trabajado en el Proyecto Pamir, un asunto del ejército soviético que consistía en la fabricación de centrales nucleares móviles para dotar de energía los lanzamientos de los misiles SS-20 y SS-25.

Al día siguiente de la catástrofe fue convocado a Chernóbil. Su misión, según él mismo declaró años más tarde en el Georges Pompidou de París, fue evitar lo que los primeros cálculos sobre el terreno anunciaban que podía ocurrir en unos diez o doce días: una explosión nuclear 90 veces más potente que la de Iroshima.

 

"Una poderosa historia sobre la amistad en un escenario desolado a la manera de Cormac McCarthy"
Il Foglio. 3 de abril de 2012

 

video.google.com/videoplay
Am Schauplatz mit Christian Schüller. Vasili Nesterenko en la zona de exclusión.



Documentos de la ONU y de la AIEA, los protocolos secretos que difundió la diputada rusa Alla Yaroshinskaia, documentales de Tchertkoff, testimonios de gente que vive en la zona prohibida, fotografías en webs, correos electrónicos, las investigaciones del doctor Andrei Gudkov con el CBLB502, publicadas la revista Science, las palabras de los muertos: esta novela es una averiguación.



"Una novela perturbadora y certera que logra triunfar sobre lo irrepresentable"
Domingo Ródenas. El Periódico. 18 de mayo de 2011

colonos de la vida radiactiva

colonos de la vida radiactiva - El ciclista de Chernóbil

Pero El ciclista de Chernóbil también es una celebración de la vida y de la alegría. Pripyat es la ciudad donde las hermanas Zorina convocan un baile y el flaco Laurenti Bajtiárov canta románticas canciones de Demis Roussos, donde vive (o muere una y otra vez) el señor Hurvatov.

Por Pripyat deambulan desertores de Chechenia, una mujer que olvidó cerrar el grifo del agua el día de la evacuación y eso le atormenta; la maga Parasca, que dice que puede acabar con el estroncio 90 de los cultivos; el matrimonio Jrienko, que se alimenta de las lombrices que encuentran en los desagües; el ex-saqueador Jvórost, siempre vestido con un ajustado traje color vainilla; el guía turístico Yevguenio Brovkin recorriendo las calles de Pripyat en su destartalado microbús o la vieja Nastia, que planta cebollas sobre las tumbas de sus muertos.

Personajes que organizan la supervivencia y que se niegan a claudicar, colonos de la vida radiactiva. Resistentes.


El ciclista de Chernóbil recorre desde la ficción novelesca una verdad que nos sobrevivirá a los seres humanos como especie durante miles de años.



www.amcmh.org/PagAMC/downloads/DOSSIERCHERNOBIL.pdf

European Committee on Radiation Risk (ECRR), Chernobyl, 20 years on.



Laurenti Bajtiárov, intérprete de canción ligera, subía al escenario de cine-teatro Prometeus y se ponía a cantar. Algunas veces le seguían los perros, pero él sabía defenderse y los mantenía alejados con un palo. Semyon Pozhar y él hubieran formado un buen dúo, pero no llegaron a encontrarse nunca. He aquí una canción de Bajtiárov en la ciudad vacía de Pripyat. Al final de escucha también la voz de Semyon Pozhar:


www.bbc.co.uk/filmnetwork/films/p005c69b

Pripyat, the city of the future. De David Bickerstaff


"Elegancia estilística (...), fuerza extraordinaria de las imágenes. Narrativa del silencio. El ciclista de Chernóbil es un gran libro".
Álvaro Colomer. Qué leer. Junio de 2011

1.536 becquerelios por kilo

1.536 becquerelios por kilo - El ciclista de Chernóbil

De El ciclista de Chernóbil :
 

"Ah, no, si el niño guitarrista ya no está aquí, le dijo Dimitri Ermakov, de la escuela de Teremtsy, a Vasia cuatro meses más tarde. 1.536 Bq/kg eran demasiados becquerelios. Semyon, así se llamaba el pequeño de los Pozhar. Empezó a tener fiebre y no había manera de bajársela. ¿Se acuerda de su cara? Aunque usted ve a tantos niños que si tiene que acordarse de la cara de cada uno va listo.

 

Pues me acuerdo, fíjese, decía Vasia. Me acuerdo. Y de la canción que le compuso a su pájaro Anatoli. Y de la cara de Nadezhda también se acordaba ahora muy bien, una cara redonda y asustada, y de la de Víktor Kudriaguin, de la aldea de Malínovka.

 

Ahora me voy acordando de algunos otros nombres, decía Vasia. De Liudmila y sus dibujos, en concreto de uno que se titulaba Adiós a mi amigo-perro. Y también de Antonina, que cantaba en un idioma que decía que se había inventado ella.

        Y de la joven Klavdia, de la aldea de Zhúkov Lug, que nació sin piernas, en su lugar unos muñones. Me acuerdo de la cara, pero sobre todo de las manos transparentes de Slava.

 

Luego desmontaba su espectómetro, lo metía en el maletero del coche y se iba a otro sitio. Y cada trimestre enviaba sus estadísticas al gobierno.

 

Algunos seguían mal, era el caso de Aleksandr Lasyi, de Polesye, que en noviembre tenía 1.064 Bq/kg y un mes más tarde ya no iba a la escuela.

 

En cambio, este niño va mucho mejor. Puesto que en la ficha de la primera visita tengo apuntado 173,6 Bq/kg y después de las tomas de pectina da 137,8. Porque te llamas Nikolai Pokusov, ¿verdad?

 
El niño asintió con la cabeza.

 

Nikolai Nikolaevich Pokusov. Nacido en 1990. En Nisimkovichi.

 

Y a ver este otro, de nombre Eugenii Kozhemyakin. Pasa de 79 Bq/kg a 44,3. Tampoco está mal, pero que nada mal.

 

La enfermera tuvo que sentarse, se llevaba las manos a la cara. Mientras, Vasia lo apuntaba todo para su Informe de monitorización radiológica de los niños de los distritos de Vetka y Chechersk, en la región de Gómel. 2006.

 

Atención a Aleksandra. Aleksandra Petrovna Chubinets, de Svetilovichi. Pasa de 217,7 Bq/kg a solo 93 becquerelios. Hemos bajado el mal a menos de la mitad.

 

La enfermera quiso abrazar a Vasia, pero antes le pidió permiso. Estaba llorando. Él no esperaba una cosa así y se vio en un aprieto, pues la enfermera era una mujer de una belleza tan sincera que cohibía. Además, no sabía si estaba bien un abrazo delante de los niños. 

         Pero al fin consintió. Cómo no iba a estar bien la alegría. Apagó el espectómetro. Dejó los papeles encima de la mesa y abrió los brazos. Mucha, muchísima alegría. Hay que estar contentos. Nikolai Pokusov, Eugenii, Mihail Savenko, Aleksandra Chubinets.

 

Mírenle, muchachos, decía la enfermera mientras le apuntaba con el bolígrafo, él es la vida.

 

Ahora me acuerdo: Nesterenko. Vasili Nesterenko da la vida, cantaban aquellas caras. Y todos daban palmas. Y los que podían se ponían de pie. Sonreían. Vasia, viva Vasili, el profesor Nesterenko.

 
Me acuerdo. Nesterenko es la vida." 

"La nueva novela de Javier Sebastián es un relato que emociona, honesto, sutil, que se desborda en infinidad de caminos para la investigación"
Antonio Cardiel. El Heraldo. 14 de abril de 2011

 

Nesterenko, su voz. Wladimir Tchertkoff